El reemplazo


La primera vez que ocurrió, Tomás pensó que era una broma.

Estaba comprando café en la cafetería de siempre cuando la barista lo miró con una sonrisa extraña.

—Volviste temprano hoy.

Tomás frunció el ceño.

—¿Perdón?

—Pensé que no volverías hasta mañana.

Tomás rió.

—Creo que me confunde con alguien.

La barista lo observó unos segundos más.

Luego dijo algo aún más raro.

—Bueno… al menos esta versión parece más tranquila.


Tomás no pensó mucho en eso.

Hasta la tarde.

En la oficina, su compañero Javier levantó la vista de la computadora.

—Oye.

—¿Sí?

—Te ves… distinto.

Tomás suspiró.

—¿También tú?

Javier se inclinó hacia atrás en la silla.

—No sé explicarlo. Es como si…

Se detuvo.

—¿Como si qué?

—Como si fueras una versión más nueva.

Tomás soltó una pequeña risa.

—Claro.

—No, en serio —dijo Javier—. El otro tú estaba mucho más nervioso.


Esa noche Tomás llegó a su departamento.

Todo parecía normal.

Las mismas paredes.

Los mismos muebles.

El mismo reloj en la cocina.

Pero algo no estaba bien.

Porque cuando abrió el refrigerador encontró algo extraño.

Un post-it.

Escrito con su propia letra.

Decía:

“Si estás leyendo esto, significa que ya ocurrió otra vez.”

Tomás se quedó mirando el papel.

Luego buscó más.

Había otros.

Pegados dentro de un cajón.

Debajo del escritorio.

En el espejo del baño.

Todos escritos con su letra.

Todos con mensajes parecidos.


“No confíes en tu memoria.”

“La gente siempre lo nota antes que tú.”

“Cada vez dura menos.”


Tomás sintió un frío en el estómago.

Se sentó en la cama.

Intentó recordar algo extraño.

Algo fuera de lugar.

Pero su vida parecía normal.

Siempre había sido normal.

O eso creía.


A la mañana siguiente, en el ascensor del edificio, una mujer lo miró con curiosidad.

—Ah —dijo.

Tomás sintió un pequeño nudo en el pecho.

—¿Qué?

La mujer inclinó la cabeza.

—Este parece mejor.

Tomás tragó saliva.

—¿Mejor que qué?

Ella respondió como si fuera lo más natural del mundo.

—El anterior.


Ese día Tomás empezó a prestar atención.

Las personas lo miraban diferente.

Algunos parecían confundidos.

Otros aliviados.

Un hombre en la calle incluso dijo:

—Pensé que te habías arreglado ya.


Esa noche Tomás llegó a su departamento con un miedo extraño.

Buscó todos los post-it.

Los puso sobre la mesa.

Había más de veinte.

Uno estaba doblado dentro de un libro.

No lo había visto antes.

Lo abrió.

Decía:

“Si estás leyendo esto, probablemente eres el séptimo.”

Tomás sintió que el aire desaparecía de la habitación.

Debajo había otra línea.

Escrita con más presión.

Como si quien la escribió estuviera desesperado.


“El problema no es que te reemplacen.”

Tomás tragó saliva.

La última línea decía:

“El problema es que nadie sabe quién fue el primero.”


La memoria dice que siempre has sido tú. Las notas dicen otra cosa.
🧠🪞

¡Gracias por leer “El reemplazo“! Esta es una historia de una serie creada para lectores ávidos y estudiantes de español que desean disfrutar de relatos cautivadores mientras practican el idioma. ¡Sigue atento para más historias y consejos de lenguaje que enriquecerán tu aprendizaje!

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💭✨💫

Cuando el mundo pierde su brillo, tu mente vaga inquieta o tu corazón carga un peso invisible, deja que una historia abra la puerta a lo imposible. Solo una página, una frase, una palabra… y de pronto estás en otro universo, donde la imaginación pinta lo ordinario con colores de ensueño y transforma los instantes más simples en pura magia.


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