La Lámpara de los Gatos


En un rincón olvidado de la Biblioteca Municipal de San Cosme del Viento, entre estanterías que crujían al menor suspiro y libros tan antiguos que hablaban en latín cuando bostezaban, había una lámpara dorada. Nadie sabía exactamente desde cuándo estaba allí. La mayoría de los empleados pensaba que era solo decoración antigua, y algunos aseguraban haberla visto moverse ligeramente cuando nadie miraba.

Una noche, Julia —la bibliotecaria nocturna y fanática de los misterios no resueltos— decidió investigar. Había oído ruidos extraños: como ronroneos… o quizás el viento maullando.

Sola, con su linterna y una taza de té de canela, encontró la lámpara entre unos tomos sobre alquimia felina (¿alquimia felina?, pensó, alzando una ceja). La limpió con la manga, y sin querer, la frotó tres veces.

El suelo vibró. Una corriente de aire tibio recorrió la biblioteca.
Y de pronto…
¡Puff!
Una nube violeta apareció y, entre destellos de purpurina y olor a sardinas con menta, emergió una figura elegante:

Un gato enorme, de pelaje dorado, con ojos de un tenue brillo ambar y bigotes ligeramente rizados.

—Buenas noches —dijo, con una voz que sonaba como un maullido aristocrático—. Soy el Gran Miaujo, Genio de los Gatos. Tres deseos. Pero solo si eres digno.

Julia se quedó sin habla.
—¿Digno cómo?

—¿Te gustan los gatos?

Julia asintió.

—¿Les compras cosas inútiles solo porque se ven adorables?

—Sí… y tengo pruebas en mi galería de fotos.

—Perfecto. ¿Tomas té con ellos y les cuentas tus problemas como si fueran psicólogos con patas?

—¿Quién no?

El genio asintió solemnemente.
—Entonces eres digna. Pero mis deseos no son los típicos. Nada de riqueza, fama ni dietas milagrosas. Yo ofrezco deseos gatunos.

Julia parpadeó.
—¿Como qué?

—¡Como esto!

Chasqueó las zarpas.
La biblioteca entera se transformó: cojines flotantes, rascadores gigantes, luces cálidas, aromas suaves de valeriana y sardina al horno… Y por portales brillantes, comenzaron a entrar gatos. Gatos de todos los colores, tamaños y personalidades: algunos en pijama, otros con gafas de lectura, uno con una capa de mago.

—¡Bienvenidos a la Biblioteca Gatoniversal! —dijo Miaujo con una reverencia.

Julia, sin saber si estaba soñando, simplemente se dejó llevar. Se sentó sobre un puff, y un gato naranja se subió a su regazo con total confianza, como si fueran amigos de toda la vida.

—¿Y… los deseos? —preguntó, acariciando suavemente al peludo lector.

—Tienes tres. Solo debes pedir cosas que un gato valoraría.

Julia pensó.
—Deseo que esta biblioteca siempre tenga lectores. Humanos o no.

—Concedido —ronroneó Miaujo. Desde entonces, cada noche, la biblioteca recibe visitantes mágicos: hadas con libros de botánica, dragones miniatura revisando enciclopedias, e incluso un par de búhos que discuten sobre filosofía antigua con los gatos.

—Mi segundo deseo… —dijo Julia, sonriendo— es que los gatos puedan hablar durante las noches.

—Hecho. Pero cuidado: algunos son muy críticos con la literatura romántica.

Así fue como nació el Club Literario Felino, donde gatos con nombres como Madame Miau, Don Ronrón y El Profesor Garras comentan obras literarias mientras beben leche tibia con especias.

Finalmente, Julia susurró su tercer deseo al oído de Miaujo. Él maulló de emoción, aceptó… y desapareció en una voluta de humo, dejando un mensaje sobre una nota escrita a pata:

“El conocimiento no pertenece solo a los humanos.
La sabiduría también ronronea.”

Desde entonces, la Biblioteca Municipal de San Cosme del Viento nunca cierra del todo. Si vas de noche, en silencio, puedes ver luz tenue en las ventanas, oír un leve miau detrás de las estanterías, y quizás—solo quizás—un gato te recomiende un buen libro.

Y si tienes suerte, el mismísimo Miaujo puede aparecer, con una bufanda de lana y un ejemplar de El Principito bajo el brazo, diciendo:

“¿Te apetece una historia?”

Donde hay libros y ronroneos, hay magia en cada página.


¡Gracias por leer “La Lámpara de los Gatos“! Esta es una historia de una serie creada para lectores ávidos y estudiantes de español que desean disfrutar de relatos cautivadores mientras practican el idioma. ¡Sigue atento para más historias y consejos de lenguaje que enriquecerán tu aprendizaje!

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💭✨💫

Cuando el mundo pierde su brillo, tu mente vaga inquieta o tu corazón carga un peso invisible, deja que una historia abra la puerta a lo imposible. Solo una página, una frase, una palabra… y de pronto estás en otro universo, donde la imaginación pinta lo ordinario con colores de ensueño y transforma los instantes más simples en pura magia.


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